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Omega 3 y DHA: ¿Por qué son importantes durante la infancia?

Omega 3 y DHA: ¿Por qué son importantes durante la infancia?

Omega 3 y DHA: ¿por qué son importantes durante la infancia?

Durante la infancia, el organismo necesita distintos nutrientes para acompañar su crecimiento y desarrollo. Entre ellos se encuentran los ácidos grasos omega 3, un grupo de grasas insaturadas que cumplen funciones importantes dentro del cuerpo.

Uno de los más conocidos es el DHA, sigla de ácido docosahexaenoico. Este nutriente suele relacionarse con el cerebro y la visión, pero también genera muchas preguntas: ¿dónde se encuentra?, ¿todos los niños necesitan suplementarlo?, ¿es lo mismo obtenerlo desde los alimentos que desde una gomita?

Te lo explicamos de manera sencilla.

¿Qué son los ácidos grasos omega 3?

Los omega 3 son una familia de ácidos grasos poliinsaturados. Los principales son:

  • ALA: presente especialmente en algunos alimentos vegetales.
  • EPA: se encuentra principalmente en pescados, mariscos y aceites de origen marino.
  • DHA: también está presente en pescados grasos, mariscos y aceites de microalgas.

El organismo puede transformar una pequeña parte del ALA en EPA y DHA, pero esta conversión es limitada. Por eso, los alimentos que aportan directamente DHA y EPA pueden ser relevantes dentro de una alimentación variada.

¿Qué es el DHA?

El DHA es un ácido graso omega 3 que se encuentra en concentraciones especialmente altas en el cerebro y en la retina del ojo. También forma parte de las membranas celulares, por lo que participa en su estructura y funcionamiento normal. 

Durante las primeras etapas de la vida se acumula rápidamente en estos tejidos. Sin embargo, es importante expresar sus beneficios con cuidado: que el DHA forme parte del cerebro no significa que un suplemento por sí solo haga que un niño sea más inteligente, tenga mejores notas o se concentre inmediatamente.

La nutrición infantil funciona como un conjunto. La alimentación, el descanso, la actividad física, el juego, el vínculo familiar y el entorno también participan en el bienestar y desarrollo de cada niño.

¿El DHA ayuda al cerebro y a la visión?

El DHA es un componente estructural importante del cerebro y la retina. Por eso se considera un nutriente relacionado con el desarrollo neurológico y visual, especialmente durante etapas tempranas de la vida. 

No obstante, los estudios que analizan si la suplementación produce mejoras específicas en capacidades cognitivas o visuales no siempre obtienen los mismos resultados. La evidencia depende de factores como la edad, la alimentación habitual, la dosis, la duración del consumo y el estado nutricional previo. Incluso en investigaciones sobre suplementación durante el embarazo, los resultados cognitivos infantiles han sido mixtos. 

Por eso es mejor decir que el DHA forma parte de una nutrición adecuada, en lugar de prometer efectos inmediatos sobre la memoria, la atención o el rendimiento escolar.

¿En qué alimentos se encuentra?

Entre las fuentes alimentarias de EPA y DHA se encuentran:

  • Salmón.
  • Sardinas.
  • Jurel.
  • Caballa.
  • Atún y otros pescados, considerando sus recomendaciones de consumo.
  • Mariscos.
  • Algunos huevos o alimentos fortificados.
  • Aceites elaborados a partir de microalgas.

Las semillas de chía, linaza, nueces y ciertos aceites vegetales aportan principalmente ALA, otro tipo de omega 3. El cuerpo puede convertir una parte del ALA en EPA y DHA, aunque en cantidades limitadas. 

La Organización Mundial de la Salud recomienda que, desde los dos años, las grasas consumidas provengan principalmente de fuentes insaturadas. Esto forma parte de un patrón de alimentación saludable más amplio, no de un único alimento o suplemento. 

¿Qué ocurre si un niño no come pescado?

Algunos niños rechazan el pescado por su olor, textura o sabor. Otros siguen una alimentación vegetariana o vegana, tienen alergias o simplemente lo consumen con poca frecuencia.

En esos casos, la familia puede conversar con un pediatra o nutricionista sobre alternativas compatibles con la alimentación del niño. Por ejemplo, existen productos con DHA obtenido de microalgas, que pueden ser una opción de origen no animal.

Esto no significa que todo niño que no coma pescado necesite automáticamente un suplemento. Primero conviene revisar su alimentación completa, antecedentes y necesidades individuales.

¿Todos los niños necesitan un suplemento de omega 3?

No necesariamente.

La Academia Americana de Pediatría señala que los niños sanos que reciben una alimentación normal y equilibrada, por lo general, no necesitan suplementos vitamínicos de rutina. Aunque esa recomendación se refiere principalmente a vitaminas, refleja un principio importante: la suplementación debe evaluarse según la alimentación y las necesidades del niño, no utilizarse automáticamente.

Un profesional podría considerar un suplemento cuando exista una alimentación muy restringida, baja ingesta de fuentes de omega 3, requerimientos particulares o alguna indicación específica.

Antes de elegirlo, es importante revisar:

  • La edad recomendada.
  • La cantidad de DHA por porción.
  • Los demás ingredientes del producto.
  • Las indicaciones de consumo.
  • La presencia de posibles alérgenos.
  • Si se utiliza simultáneamente con otros suplementos.
  • La recomendación de un profesional de la salud.

Más que un nutriente: una rutina saludable

El DHA puede formar parte de una nutrición adecuada, pero no trabaja de manera aislada. Para acompañar el desarrollo infantil también es importante:

  • Ofrecer alimentos variados.
  • Mantener horarios de comida regulares.
  • Priorizar agua como bebida habitual.
  • Favorecer el sueño suficiente.
  • Promover el juego y la actividad física.
  • Reducir la presión o las peleas alrededor de la comida.
  • Consultar cuando la alimentación sea excesivamente limitada.

Los hábitos sostenidos suelen ser más útiles que buscar una solución única o inmediata.

Un apoyo dentro de una alimentación variada

StrongKids contiene Omega 3 DHA junto con vitaminas y zinc, en una gomita pensada para niños desde los cuatro años.

Debe utilizarse respetando la porción indicada y como complemento de una alimentación equilibrada. No reemplaza las comidas ni la evaluación de un pediatra o nutricionista cuando existen dudas sobre el crecimiento, la alimentación o el estado nutricional del niño.

Conclusión

El DHA es un ácido graso omega 3 presente en alta concentración en el cerebro y la retina. Puede obtenerse mediante ciertos alimentos y, en situaciones particulares, a través de suplementos.

Lo más importante es evitar promesas exageradas. Ningún nutriente por sí solo determina el aprendizaje, la concentración o el bienestar infantil. Una alimentación variada, descanso, movimiento, juego y acompañamiento familiar siguen siendo la base.

💜 Consejo StrongKids

Cuando quieras incorporar un nuevo hábito, intenta asociarlo con una rutina que ya existe, como el desayuno. Mantener un horario sencillo puede ayudar a que la familia lo recuerde con mayor facilidad.